Actores y Actrices: James McAvoy

No puedo empezar sin hacer esto. Permiso. JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAMES.

Ya. Ahora sí.

James McAvoy y yo llevamos 12 años de relación (aunque él no lo sabe). Ha sido una relación tranquila, amorosa, pasional, que continúa haciéndome feliz porque como James me quiere, no se mete a hacer películas atroces a cada rato.

La primera vez que vi a McAvoy fue cuando estrenaron Band of Brothers, esa maravilla de serie sobre la Segunda Guerra Mundial producida por HBO, donde aparece en el capítulo 4: “Reemplazos”. Sale tan niño, tan recién salido de la caja que queda perfecto para el rol. Ahí ocurre nuestro primer encuentro, cuando su personaje está en un bar y un soldado lo llama, entonces James -que es joven pero no es menso- se da vuelta con cara de soldado serio y sube la ceja izquierda. Señores del jurado, evidencia Nº1:

El joven James, sabio para sus cortos años, utilizará esta estrategia para ganar adeptos con el tiempo, provocando soponcios y caída de churrines alrededor del mundo. En serio.

Prendada de su eh… talento, obvio, empecé a buscar más cosas en las que salía él, con la ayuda del amigo del videoclub. Ahí encontré Children of Dune, donde hacía del hijo del protagonista de la serie original, el heredero, el joven padawán. Se supone que Leto, su personaje, tiene como 7 años y James tenía 19, pero me dio lo mismo. Amé la serie con locura porque ahí pude decir “James no es tan sólo una cara bonita”. NO! También tiene tremendo cuerpazo. Jajaja. (Ya, si voy a dejar de escribir huecamente en este párrafo, lo juro).

James McAvoy nació y se educó en Glasgow, una ciudad oscura y algo deprimente; pero tuvo la suerte de mudarse pronto a Londres, donde consiguió trabajo en el teatro y en pequeñas producciones de televisión. Así como Estados Unidos tiene su General Hospital y, no sé, Dinastía; en Inglaterra tienen Inspector Lyndley y otras series de donde han salido montones de actores/actrices que sigo hasta hoy. Ahí hizo de prostituto, del hijo del barman del pueblo, del mejor amigo del protagonista, etc. Hasta que llegó State of Play.

Yo no sé si ustedes han visto State of Play, pero si no, tienen que verla. Es una miniserie de seis episodios sobre un caso de asesinato y corrupción en la corte de Londres, prensa incluida, con gente tan increíble como Bill Nighy, David Morrisey, Kelly MacDonald y James, obvio. Es buenísima y deberían verla ahora ya.

Después de llevar a la pantalla grande la historia de Rory O’Shea, aparecer en Wimbledon (amo esa película) y pasar por una serie de televisión en Shameless, le llega el reconocimiento mundial con El Último Rey de Escocia. Peliculaza. No sólo por el tema que muestra, brutal, sino que también por las actuaciones, todas increíbles. Me da escalofríos recordarla. Muy buena película.

Eso pasó justo después que estrenaron la primera parte de Las Crónicas de Narnia, donde hacía del Fauno y fue terrible ver esa película porque ¿cómo iba a encontrar sexy a un tipo medio caballo?! Atroz. Pero la película es linda y el Sr. Tumnus también y mejor pasemos a lo que sigue.

Aquí viene el período Jamescístico que más me gusta. Como ya era un nombre rentable, el espectro de trabajos que llegaban a su mesa creció y eso le permitió hacer hasta comedias románticas. De aquí salió Penelope (donde Christina Ricci tiene una horrible nariz de cerdita y James hace un horrible acento americano); Starter for Ten (mi favorita, porque sale de nerd pero es buen cabro y hace pareja con Rebecca Hall, a quien adoro); Wanted (esa con Angelina Jolie. Meh); Atonement (mucho mejor que el libro); y Becoming Jane (toneladas de suspiros. TONELADAS).

Ahora James es hiper conocido porque hizo del Profesor Charles Xavier en los X-Men con Fassbender y anda subiendo la ceja por todas partes. Pero yo recuerdo esa primera vez y me siento especial, porque nadie más conocía del poder hipnótico de la ceja y ahora como que se chacreó. Pero no importa. James sigue siendo mi actor favorito de la vida, ese que la gente que me conoce asocia a mí de inmediato, ese que podría hacer de árbol en una película de terror y yo la vería igual, porque así es el fanatismo y si de alguien soy fan es de James, ese del acento escocés, la barba colorina y la ceja izquierda. 🙂