31 Minutos

Con lo de los Monos Árticos me acordé que antes de eso fuimos al súper hiper mega increíble concierto de los otros monos, los de 31 minutos!!!

Perdón, fuimos a TULIOPALOOZA.

Con eso ya uno sabe que va a una cuestión entretenida. Tulio se adueñó del evento entero y fue increíble (y soy súper ñoña y me encanta esta cuestión así que la disfruté como cabra chica).

Aparecieron todos los personajes! Creo que faltó Carlitos Lechuga, pero hasta el Tío Pelao salió bailando Lala y morí de la risa. Estaban todos y la idea era que Tulio y Bodoque habían inventado el Tulipalooza sólo para poder entrar a Lollapalooza a ver a todas las otras bandas que eran mucho mejores. El número principal eran Los Gorilas así que mientras esperaban a que llegaran ellos, invitaban a otras bandas a tocar una canción y así fuimos pasando por todos los temas conocidos. (A todo esto, Los Gorilas eran hiper mulas y no los dejaron tocar, jaja).


Habían pocos niños, hay que decirlo. El lugar estaba repleto (REPLETO) pero de jóvenes; algunos iban con sus hijos pero la mayoría no. Quedamos bien adelante aunque no falta el desatinado que pasa hacia adelante como que no quiere la cosa y le da lo mismo si le tapa a los veinte pelagatos que llegaron media hora antes que él. Cero respeto por el metro cuadrado. Pero igual lo pasamos bien.

Y aquí quiero retomar lo que dije en la entrada de los Arctic Monkeys, porque en esta tocata cantaron todos. Yo tenía alrededor a gente de mi edad y a niños chicos y todos cantaban todas las canciones, aunque estaban sentados. Aplaudían, se reían de los monos en el escenario, estuvo muy bueno el ambiente.

Quedó la embarrada cuando salió a cantar Freddy Turbina, fue lejos lo mejor. Y cuando ya se iban y anunciaron la última canción y Bodoque dice “es que ya no queda ninguna canción buena” y aparece Guaripolo, el personaje favorito de los niños de 31 minutos a cantar “Mala”. ¿Qué más puede pedir uno?

Puntos extra para ellos porque de verdad que compartieron con el público y Tulio presentó a la banda de una forma muy original y divertida, nos reímos mucho, hasta salió “un señor mexicano” y era el cantante de Café Tacuba. Así que nos salió hasta con un extra la cuestión. 🙂

EDITADO: Olvidé decir una cosa. Ya, yo entiendo que hay papás buena onda que si la hija le dice que no ve y que se corran para adelante, él lo hace, pero ponerla AL LADO DEL PARLANTE. Mijo, no.

Ya. Eso.

Michael Bublé

(me disculpo desde ya por la calidad de las fotos, las saqué con el teléfono, no tengo cámara)

Anoche fui a ver a Michael Bublé en concierto. Reconozco que durante el día me pregunté varias veces a qué iba, considerando que sí, su música me gusta pero no me sé ninguna de sus canciones (ya, me sé dos) y generalmente no voy a conciertos de gente que no conozco mucho. Sin muchas ganas llegué al Movistar Arena, a Platea Alta, desde donde igual se veía todo muy, muy bien (me encanta el Movistar, de todos lados se ve y se escucha muy bien).

Abrió un grupo de 7 tipos que hicieron un show sin instrumentos, sólo con voces, muy bueno. Su versión de “While my Guitar Gently Weeps” se me quedó pegada, debe ser de los mejores covers de esa canción que he escuchado; muy simpáticos también, hay que decirlo.

Y después entró Bublé. Canchero como él solo, pero también humilde, bueno para la talla, simpático, agradable de ver (y eso que no lo encuentro mino), maravilloso. Le tenía poca fe a Bublé, lo reconozco. Siempre he sabido que canta muy bien, pero a eso le agrega un encanto que me fascinó. Me ganó por completo (le hecho la culpa a que es canadiense, jaja).

Habló en español, con un leve acento argentino (decía sho en vez de yo); bailó, agarró para el leseo a todos y cada uno de sus músicos (qué ganas de tener cámara para haber grabado todo porque por Dios que me reí), cantó con una fan que tuvo la inteligencia de ir con un cartel gigante que decía “I want to sing with you” y él “venga pues!” le dijo; imitó a Michael Jackson, rapeó, se presentó como Michael Burbuja (ídolo!), hizo chistes y demostró que tiene una capacidad vocal inmensa. Terminó cantando a capella, sin siquiera la ayuda del micrófono y se escucho en el Arena completo. Me dio envidia y asombro a la vez. Se me pararon los pelos.

Estuve casi todo el concierto sentada (algo muy, muy raro por acá) pero la música daba para escucharla completamente, aunque con los temas más movidos igual me paré y los bailé enteritos. Y con lo del asiento quería hacer el paralelo con el último concierto al que fui: Britney Spears. La decepción más grande de la historia, pasar el concierto entero sentada, amurrada, sintiéndome estafada y con ganas de irme a mi casa. Nunca creí lo del producto fabricado pero era cierto, y en el caso de Bublé eso no existe. Comprobado: su voz, su estampa, su carisma. Visto en vivo y en directo. De nuevo, maravilloso.

Pasé de no tenerle muchas ganas a Bublé a querer que no se fuera del escenario. Hace mucho que eso no me pasaba. De verdad me dio pena cuando terminó el concierto, no me quería ir, podría haberme quedado tres horas más escuchando esa voz aterciopelada pero moderna, escuchándolo hablar,  sin importarme que tuviese que trabajar temprano al día siguiente.

Él también se fascinó con nosotros. Dijo que ya había hablado con su manager y que quería volver a Chile y hacer 6 conciertos de una. Yo creo que definitivamente voy y para entonces me voy a saber todas sus canciones para poder cantarlas con él. Nos lo merecemos, ¿cierto, MIchael? Sip.

(Del día anterior, pero igual, para que lo vean. Mah lendo)