Actores y Actrices: Winona Ryder

La primera película “para grandes” que vi fue Dracula. Y la amé. En ese momento no sólo me encanté con las historias de vampiros sino que me encandilé con la protagonista, con Winnie, con Winona Ryder.

No tenía ídolas hasta ese momento así que el amor por Winona fue a full. Empecé a ver todas sus películas, todas; revisando obsesivamente su filmografía y consiguiéndome con el amigo del video club las que faltaban. Vi desde Lucas a Beetlejuice (maravillosa), pasando de nuevo por Dracula, How to Make an American Quilt y La Dura Realidad (Reality Bites).

Yo quería ser como Winona. Quería tener el mismo pelo y ser igual de cool que ella. Teníamos las pecas en común así que cuando me corté el pelo a lo Lelaina Pierce, su personaje en Reality Bites, caminaba por Santiago creyéndome Winona.

No me acuerdo bien cuándo explotó la burbuja. Winona empezó a hacer películas atroces, a juntarse con gente como Adam Sandler (wácala) y ahí pasé años de años sin ver sus películas. Recuerdo que las veía todas en el cine, eran como un evento, y tenía una amiga/vecina con la que era sagrado ir a ver las películas de Winona, aunque saliera cinco minutos no más. Amamos Reality Bites (cada vez que vuelvo a verla, la amo más, sobre todo la banda sonora) y Mujercitas también (aunque nos saltamos el final porque no nos gusta).

De verdad es una pena que se haya vuelto medio loca. Eso de andar robando tonteras para llamar la atención es tan Lindsay Lohan, Winona!! No podí! Así que en vez de gastar mi dinero por los tres segundos que apareces en Star Trek, prefiero recordarte como Mary en La Edad de la Inocencia (uno de los mejores personajes que hiciste, con una mezcla de bondad y perversidad exquisita), o como la cínica Verónica en Heathers; hasta como la nerd Charlotte Flax en Sirenas.

De todas formas, Winona siempre tendrá un lugar especial en mi corazón por Dracula y por El Joven Manos de Tijera (película que no puedo ver porque lloro a mares con la escena final). Fue la razón que me hizo querer actuar, meterme en esos vestidos de época maravillosos y pretender ser otra alma. No me resultó pero el sueño se lo debo a Winona y siempre la recordaré por eso.