Viernes de música: KT Tunstall

Sin preámbulos ni presentaciones exageradas. Este viernes, KT Tunstall.

Como muchos de ustedes, conocí a KT Tunstall hace unos siete años cuando en todas las radios empezó a sonar, a cada rato, Other Side of the World. En esa época yo colaboraba en The Santiago Times, un diario en inglés con sede en Santiago, y tenía a una compañera que era igual a KT Tunstall. /dato freak

Mi compañera, Maureen, eso sí era de Irlanda y no de Escocia, pero el acento lindo le funcionaba igual y me encantaba cuando decía “I’m going to the loo”. La cuestión es que por eso y porque salía harto en la radio, conseguí el primer disco de KT Tunstall, Eye to the Telescope, y me enamoré del 95% de las canciones. Ocurre a menudo en mi historia que los singles me terminan hartando bien rápido y me enamoro de las canciones más piola de los álbumes, esas que los artistas no tocan jamás en sus conciertos.

Eye to the Telescope es un disco pausado, donde la voz de Tunstall es protagonista. Me gusta la voz de KT, es como rasposa pero femenina igual, le queda bien a las baladas y a las canciones más rockeras o con ritmo. Es versátil y eso hace que sea una cantante que da gusto escuchar en toda ocasión. De este disco rescato particularmente The Universe and U, por romántica; y Black Horse and Cherry Tree, por zorrona.

Recuerdo haber pillado en la tele una presentación de KT en la televisión británica. Ella sola frente al micrófono, guitarra en mano y el pandero en el suelo. Casi como un pulpo con muchos tentáculos, KT se las arregló para tocar sola Black Horse and Cherry Tree, en una versión acústica increíble. Con el pie descalzo le pegaba al pandero mientras bailaba y tocaba la guitarra, además de cantar. Ahí le puse el cartel de ídola y no se lo he sacado desde entonces, aunque la escuche menos.

 

 

El segundo disco de Tunstall, Drastic Fantastic, deja un poco de lado la balada melódica y se adentra a los acordes más rítmicos y rockeros. De aquí mi canción favorita es Funnyman. Me gusta que tenga aires a canción épica sin serlo. Y Hold On, porque la encuentro fantástica para bailar un rato, me gusta el guitarreo.

En 2010, KT sacó su tercer disco: Tiger Suit. Reconozco que no lo he escuchado por horas y horas como los otros dos, pero sigue siendo un álbum fiel al sonido por el que KT se hizo conocida: composiciones sencillas donde la singular voz de Tunstall toma las astas, seguida de una guitarra no pretenciosa.

Algunos pueden decir que en realidad KT Tunstall siempre produce más de lo mismo, y quizás es una apreciación no tan descabellada. Yo sigo volviendo a Eye to the Telescope porque es el único de sus discos que me gusta entero y que puedo perderme en las letras y cantar por horas. A veces la repetición sí funciona.