Cosas que amo: el té

Me gusta el té. Tomo té todo el día. Te caliente, té helado, té en bolsa, té en hoja. Como sea. Es rico el té.

Tomada por moi!

Cuando era chica no me gustaba y recuerdo que pasé toda mi adolescencia tomando café y soñando con su olor acaramelado (aún amo el olor a café) pero cuando me empezó a caer mal al estómago hice el cambio al té y nunca he vuelto (excepto su eventual café con leche en la mañana o su cortadito después de algún almuerzo elegantoso).

Me gusta probar distintos tipos de té. Siempre que viajo, traigo una cajita. Mi favorito es el English Breakfast. Me gusta el olor, el sabor, el tono y que me juro lady cada vez que lo tomo. El Earl Grey no es malo pero la bergamota a veces es demasiado fuerte y prefiero los olores más piola, más tranquilos. Si tuviese que elegir un té para tomar por el resto de la vida sería el English Breakfast.

foto tomada por moi!

¿Ven que es lindo? Ese me lo traje de Vietnam, donde me juraron de guata que el té de Loto era el brebaje más maravilloso de la vida. Resultado: traje como 5 cajas y sabe a calcetín estrujado. Ni una gracia. Malo. Pero ya lo probé y puedo descartarlo de los té que quiero tomar alguna vez en mi vida.

Hay otros té que definitivamente, y después de harto probar, no me gustan: los con canela o los ahumados. El olor es demasiado fuerte y como que me ahogan. No puedo. (Aquí me dan ganas de hablar como los que saben de vino y las cualidades de la hoja y la tierra en el blend pero en realidad no sé mucho de té, sólo que lo disfruto demasiado).

A propósito, en El Gourmet salía una señora argentina (Inés algo) experta en té. Explicaba de dónde venía cada tipo, por qué el blanco es blanco y el negro es negro, qué cualidades tiene cada planta y cada etapa en la que se cultiva, etc. El tema es interesante y siempre me gustó la imagen de los trabajadores del té en Ceylan (Sri Lanka) llevando el té en paquetes gigantes sobre camellos, los que a veces pasaban demasiado tiempo al sol entonces el té se ahumaba más de lo presupuestado y así, de errores circunstanciales, nacían nuevos tipos de té.

foto tomada por mi!

Ahora que, ojalá pronto, va a empezar a hacer frío en Santiago, tengo unos tecitos guardados para probar. Uno se llama White Christmas (té blanco con vainilla) y otro es Cherry Blossom (en la foto). Confieso que los compré porque estaban HIPER baratos y porque las cajitas son tan lindas! Es tentador no comprar cosas baratas/lindas cuando se va de viaje. Uff. (Si alguien va a Nueva York, les doy el dato y me traen té, ya? YA)

Eso. Quería contarles que amo el té y que me voy a tomar una tacita ahora. Aunque caigan los patos asados. Porque es rico el té. 🙂