5 lugares que me gustaría conocer

Ya les conté sobre los lugares a los que he ido y que me gustaría volver, pero eso sólo me hizo pensar en aquellos lugares a los que nunca he ido y, si existiera la teletransportación, iría ahora mismo. Fue difícil reducirlo a 5 pero lo logré.

 

05. Nueva Zelanda

Desde que vi El Señor de los Anillos que quiero ir a Nueva Zelanda. Antes de eso, el destino elegido siempre fue Australia. Me gustaba la idea de pararme en medio de la isla con los brazos estirados y el viento alrededor, desierto y playa y arena. Hasta que vi el tamaño de los insectos. Así que Australia está vetada en mi itinerario, para siempre! Nueva Zelanda está al lado, hace mucho más frío así que no hay bichos tan grandes (yay) y tiene parajes hermosísimos que hemos visto en tres películas ya. Qué ganas de hacer el recorrido de Frodo, aunque sea la parte no digitalizada. Debe ser hermoso.

 

04. Rumania

Entre que siempre me ha gustado la historia de Drácula y Transilvania y los Carpatos, y que me gustan los dragones y son de por allá, hace tiempo que Rumania me cierra el ojo. Conozco Lituania, que aunque no está cerca-cerca se parece harto (sobre todo en los techos rojos y las casas bien apiñadas entre los bosques), pero no es lo mismo ir a la copia que al original. Quiero hacer el tour de los vampiros y recagarme (perdón) de miedo. No dije que no fuera masoquista (después de todo estamos hablando de tomar un avión para ir a estos lugares. ¿Por qué me hago esto?)

 

03. Mongolia

Desde chica que veo documentales, inspirada por mi mamá que es adicta a ellos, y de todos los lugares que muestran en esos programas, siempre me ha llamado la atención Mongolia. Hace frío pero es desierto y hay montañas y todos andan a caballo, hasta los niños chiquititos. Me gusta el paisaje y me fascina la cara de la gente, son tan ellos, tan humildes, los encuentro tan limpios de alma. Si hiciera un viaje espiritual no iría a la India (mucha gente) o a China (demasiada gente), iría a Mongolia. En mi cabeza, no hay lugar más puro que ese.

 

02. Islandia

También por los documentales y, aunque no me gusta, por Bjôrk. En algún momento de la vida caí en un documental sobre la cantante islandesa y ahí mostraban su casa, cómo ella caminaba por la playa y buscaba sonidos en la naturaleza para incorporar a su música. Me encantó el lugar donde termina el documental: es una playa pero no hay arena, todo es ceniza volcánica, blanca, fría, que se mueve; y Bjôrk camina por este lugar mientras la cámara se aleja hacia el cielo. Esa imagen me provocó un “quiero ir ahí ahora ya” tan fuerte que nunca se me olvidó. Me encantaría ir. *revisa el presupuesto*

 

01. Antártica

Si no se dieron cuenta, me gustan los lugares donde la naturaleza es protagonista. La Antártica es un desierto helado y por eso me llama la atención. Quiero ir a ver esos glaciares enormes y sentirme más chica que una pulga mirándolos. Quiero ver a los pingüinos y a los lobos de mar y a las focas tigre (aunque no quiero ver a las tigre comiéndose a los pingüinos porque me da pena). Quiero sentir por dos segundos ese aislamiento total, pero con seguridad, no a la mala. Abrigadita y con todo lo necesario, si tan loca no soy.

 

BONUS TRACK

00. Escocia

Ya, si sé que los tengo chatos con Escocia y mi amor por ella pero no puedo evitarlo. Quiero volver y esta vez quiero ir más al norte. Quiero conocer todos los castillos que no alcancé a conocer, quiero ir a la Isla del Hombre y a Skye y más al norte todavía. Quiero acosar a JKRowling en el camino y que Neil Gaiman me invite a tomar tecito en su casa en Skye. Jjaja. No, en serio, necesito ir a conocer el norte porque conozco sólo hasta el Lago Ness y todos sabemos que Nessie no invita a comer scones. Mala onda, Nessie.

¿Dónde quieren ir ustedes?

Miedos Superados

Hay miedos y miedos. Quizás por eso tenemos tantos sinónimos para esa palabra en español: susto, pánico, terror,  fobia. Cada nivel es distinto, cada miedo es diferente y algunos son, incluso, superables. Con terapia, sin terapia, de la nada. Hoy les cuento de mis miedos superados y de los no tantos.

Desde que tengo memoria le tuve miedo a los extraterrestres. Mi madrina (linda ella) me dijo alguna vez que ellos me habían venido a dejar entonces, obviamente, un día me iban a venir a buscar para llevarme de vuelta quizás dónde. Yo, hija de matrimonio recién disuelto, desarrollé un miedo atroz por ese algo que iba a venir a separarme de mi mamá. Era chica, tenía unos 4 ó 5 años. Mal.

Gracias a la broma familiar, nunca pude ver ET como muchos de ustedes, tenía pesadillas con los hombrecitos grises de ojos grandes y cada vez que escuchaba la música de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo se me paraban todos los pelos y me daban ganas de meterme debajo de la cama. ¿Alguien dijo trauma? Fue así durante años.

Ya en la adolescencia recuerdo pasar noches en vela por estar convencida de que esa noche iba a pasar; esa era la noche en que iban a venir y me iban a llevar. Me quedaba en la cama sintiendo un miedo paralizante, literalmente, porque pensaba en arrancar pero no podía siquiera darme vuelta. Veía las luces por la ventana y todo. De nuevo: mal.

Hasta que un día, hace un par de años, estaba leyendo una revista cuando me di cuenta que en la portada venía uno de los hombres grises. Y yo estaba tocando la revista. Y no me dio miedo. Todavía recuerdo el semi-ataque de risa que me dio al darme cuenta que no tenía miedo! Me daba lo mismo y poco menos que me pasé la foto por la cara en un momento de locura para probarle al mundo que era valiente y ya no temía enfrentarme a los extraterrestres. Llamé a mi mamá para contarle y nos reímos mucho. Ahí pude ver ET y otras películas, aunque me falta Encuentros Cercanos, esa es mi prueba de fuego. Se viene.

Hay otro miedo pero este me lo tengo que aguantar: andar en avión. Me da terror. Me gusta viajar y conocer otros lugares, ir en un auto o en un bus mirando el paisaje mientras escucho música, lo encuentro delicioso; pero ya sacando los pies de la tierra, comienzan los problemas. Que el ataque terrorista, que la falla del motor, que la tormenta tropical, que el problema mecánico X. Me paso mil películas y ninguna termina bien, así que he debido optar por mi amigo el ralajante muscular para dormir un ratito y así sentir que el viaje es más corto, sentir que llego luego al destino. Mi momento más feliz es el aterrizaje y, más aún, cuando es en Santiago y ya llego a mi casa. Hogar, dulce, hogar.

Supongo que ese miedo no tiene tanto que ver con la muerte, todos vamos para allá, sino que con el dolor físico que pueda provocar. Eso me da miedo. Como muchos de ustedes quizás, siempre digo que si tengo que morir de forma traumática, que sea rápido, sin dolor, sin darme cuenta. Sin saber qué está pasando. No tener el control de lo que ocurre, no poder hacer nada por cambiar un resultado o por ayudar en lo que sea, me da pánico. No sé, quizás en un auto sí pueda ayudar porque voy ahí al lado y aunque no manejo, sé manejar. Pero en un avión, ¿qué hago? Ahora me encomiendo a toda mi gente que me cuida desde arriba y me entrego a lo que venga porque de verdad que no hay nada más que hacer. Me da susto igual, me duele la guata y es incómodo, pero lo hago. Si a veces soy Gryffindor.

Mi miedo más grande es a los bichos aquellos de ocho patas. Es fobia. No puedo escribir el nombre, no puedo ver fotos, no puedo escuchar historias y todo el mundo siente esa necesidad compulsiva de relatarme con detalles y mímicas sobre sus encuentros más top con ellas, en el campo o la playa o donde sea, y YO NO QUIERO ESCUCHAR. Siempre me pasa. SIEMPRE. Como si fuera gracioso.

Las fobias son miedos inexplicables. Alguna vez una terapeuta me dijo que quizás tuve un encuentro cercano del tercer tipo con una y por eso les tengo miedo. Yo no recuerdo nada así y, es más, recuerdo que con mi hermano jugábamos a sacarlas de una muralla vieja que había en nuestro pasaje. Todos los niños con un palito sobre la pandereta. Entonces de más chica no les tenía miedo. No sé qué pasó.

Sí recuerdo estar en el cine viendo Moonwalker, la película que hizo Michael Jackson (caída de carné), y hay una escena en que aparecen muchísimas de ellas y grandes y todas corren hacia arriba de la colina y el sonido que hacen es atroz. Pero sólo recuerdo la escena, no recuerdo haber sentido miedo o nada. Raro.

Obviamente no les voy a poner foto ad hoc porque me muero, me da el ataque al corazón y todo. En serio. El miedo es tal que la reacción física es fuerte: paralizante y lacrimosa instantánea. Quizás debería someterme a hipnosis para superar esta cuestión, aunque no le tengo mucha fe a la hipnosis.

¿A qué le temen ustedes? ¿Han podido superar algún miedo? ¿Me recomiendan la hipnosis?

Planeando viajes

Desde que tengo trabajo (gracias, Dios mío), puedo darme el gusto de viajar a alguna parte de vez en cuando. Ahorrar un año, viajar el siguiente. El primer viaje que hice fue a Escocia, porque ¿cómo no iba a ir apenas pudiera al único lugar en el mundo con el que soñé por años? Yo quería ver verde de verdad, escuchar ese acento maravilloso en vivo y en directo, y respirar aire escocés. Y lo conseguí. Fue en el 2009 y salió con chiripazo porque ahí conocí a Neil Gaiman.


Ahora estoy planeando otro viaje, con familia (hermano y mamá), pero ¿dónde ir? Ella dice que con nosotros va donde sea, pero yo sé que tiene debilidad por ciertas culturas, ciertos países y en eso me he llevado cada rato libre que tengo: investigando, revisando Internet, viendo dónde se puede hacer un tour entretenido para los tres sin tener que quedar en la quiebra en el camino tampoco.

No me gusta planear viajes, lo confieso. Sí, ver fotos en internet de lugares a los que podría ir es entretenido, es lindo, me da ganas. Pero a veces me quita las ganas de ir porque como ya vi tanta foto en línea, termino preguntándome ¿para qué voy? Arma de doble filo. Ahora tengo que pensar en mi hermano y mi mamá, no sólo en lo que me gusta a mi así que más complicado aún.

Además que odio volar. Odio los aviones. Lo paso pésimo desde que llego al aeropuerto hasta que me bajo en el otro aeropuerto. No nací para no tener los pies en la tierra. ODIO VOLAR. Admiro con una envidia violenta a quienes pueden dormir el viaje completo, ver películas, comer, tomar, etc. Yo no puedo. Soy un manojo de nervios que se pasa películas todo el camino y cuando haces eso por 13 horas es agotador. Odio volar.

El último viaje que hice, en febrero, fue cerquita: a Brasil. Lo único que tuve que hacer fue ir a comprar el pasaje porque una de las amigas con las que iba hizo todo: tomar el tour, elegir hotel, ver dónde podíamos ir a pasear, etc. Nunca antes me había pasado y lo disfruté montones. Claro, no descansé como quería pero lo pasé increíble y -al final- fue una excelente experiencia.

¿Cómo lo hacen ustedes? ¿Les gusta planificar viajes? ¿Usan harto Internet para ver dónde ir, ya sea en Chile o afuera? ¿Dónde les gustaría ir?